
Desde el principio de esta legislatura el municipio de Mazarrón, está sufriendo un severo castigo por parte del Ayuntamiento y más concretamente por la persona del Alcalde, apoyado por su equipo de Gobierno. La mayoría absoluta le ha sentado mal a D. “Franquito” Blaya. Su actitud arrogante y dictatorial le está llevando a provocar situaciones fantasmagóricas que durante la “dictadura valeriana” tuvo que sufrir este pueblo y que creíamos que no volverían a repetirse.
Entonces, como ahora, el disparate y lo absurdo, unidos al abuso de poder, se convirtieron en santo y seña de quienes, amparados en las siglas del Partido Popular, parecen buscar más la semejanza con el Gran Dictador, que tan extraordinariamente interpretó Charles Chaplin, que con un demócrata que escucha a la gente y busca lo mejor para su pueblo.
Ese es el sentir de mucha gente. Gente que se atreve a cara descubierta a reivindicar sus derechos y salir a la calle a protestar, pero que también sabe que se la están jugando. Que D. “Franquito”, no gasta bromas ni admite críticas. Que utiliza de la forma más torticera y repugnante los poderes que le dan su mayoría absoluta y sobre todo el silencio y la complicidad de un partido, el PP, que asiste ajeno al concierto de absolutismo y prepotencia que cada día ofrece D. “Franquito” Blaya.
Se da la lamentable circunstancia de que Blaya, no sólo es Alcalde de Mazarrón, sino que también es Presidente del PP, local. En estos días estamos viendo a muchos militantes y votantes del PP, al frente de las manifestaciones en contra del oscuro y sospechoso proyecto de Blaya de trasladar la Plaza de Abastos.
En este caso, qué dice el PP, como partido? Qué dicen las muchas personas honestas y de buena fe que se abrazan al PP, porque creen que es lo mejor? Están de acuerdo con su Presidente, o con sus compañeros de militancia y con el pueblo que sale a protestar? Por qué no dicen nada y dejan hacer a su antojo a quién ellos mismos acusan de estar dañando al pueblo?
Sería bueno y clarificador que todos supiéramos por qué los concejales del equipo de gobierno y el PP, asisten como meros comparsas silenciosos a un espectáculo que perjudica a muchos y que parece que sólo beneficia a Blaya.
Qué se esconde detrás del empecinamiento de Blaya de trasladar la plaza de abastos? Los comerciantes no quieren. Los usuarios tampoco. Es un autentico derroche de dinero público por su innecesaridad. Entonces, ¿cuál es el verdadero motivo de esta decisión cesarista? ¿Dónde van y para quién son los beneficios del traslado?
A estas y otras preguntas en un futuro no muy lejano tendrán que responder, y responsabilizarse, no sólo D.”Franquito” Blaya, si no también los concejales del equipo de gobierno y el PP.
Entonces, como ahora, el disparate y lo absurdo, unidos al abuso de poder, se convirtieron en santo y seña de quienes, amparados en las siglas del Partido Popular, parecen buscar más la semejanza con el Gran Dictador, que tan extraordinariamente interpretó Charles Chaplin, que con un demócrata que escucha a la gente y busca lo mejor para su pueblo.
Ese es el sentir de mucha gente. Gente que se atreve a cara descubierta a reivindicar sus derechos y salir a la calle a protestar, pero que también sabe que se la están jugando. Que D. “Franquito”, no gasta bromas ni admite críticas. Que utiliza de la forma más torticera y repugnante los poderes que le dan su mayoría absoluta y sobre todo el silencio y la complicidad de un partido, el PP, que asiste ajeno al concierto de absolutismo y prepotencia que cada día ofrece D. “Franquito” Blaya.
Se da la lamentable circunstancia de que Blaya, no sólo es Alcalde de Mazarrón, sino que también es Presidente del PP, local. En estos días estamos viendo a muchos militantes y votantes del PP, al frente de las manifestaciones en contra del oscuro y sospechoso proyecto de Blaya de trasladar la Plaza de Abastos.
En este caso, qué dice el PP, como partido? Qué dicen las muchas personas honestas y de buena fe que se abrazan al PP, porque creen que es lo mejor? Están de acuerdo con su Presidente, o con sus compañeros de militancia y con el pueblo que sale a protestar? Por qué no dicen nada y dejan hacer a su antojo a quién ellos mismos acusan de estar dañando al pueblo?
Sería bueno y clarificador que todos supiéramos por qué los concejales del equipo de gobierno y el PP, asisten como meros comparsas silenciosos a un espectáculo que perjudica a muchos y que parece que sólo beneficia a Blaya.
Qué se esconde detrás del empecinamiento de Blaya de trasladar la plaza de abastos? Los comerciantes no quieren. Los usuarios tampoco. Es un autentico derroche de dinero público por su innecesaridad. Entonces, ¿cuál es el verdadero motivo de esta decisión cesarista? ¿Dónde van y para quién son los beneficios del traslado?
A estas y otras preguntas en un futuro no muy lejano tendrán que responder, y responsabilizarse, no sólo D.”Franquito” Blaya, si no también los concejales del equipo de gobierno y el PP.